Ilusión

lunes, 5 de enero de 2015

Una

Le pediría que me deje sacarle una foto.

Luego tomaría mi cámara, dejaría atrás el atardecer para ir a un país y a una ciudad conocida; y a una calle y a una casa intuida y soñada.
Tocaría un timbre y subiría las escaleras como suben las burbujas en la copa de champagne.
Esperaría con el corazón alocado a que me abra su puerta (hermana de otra que guarda la entrada al Paraíso). E intentaría luego, con un sólo disparo, capturar el universo de su rara belleza.
Y acabada la celestial tarea desandaría mis pasos por la mas nostálgica de las noches.
Para colorear lo negra que es su ausencia le robaría esa foto.

Pero se que necesito infinitas.

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