Ilusión

martes, 6 de noviembre de 2012

Domingo

Cierro los ojos y la dicha me inunda en la tarde soleada: dejo  entrar a los pájaros, a la lejana radio que grita un partido y al incansable viento que, como un niño, juega con las hojas.
(Como un memorioso contrapunto aparece también la voz imaginada. Y su risa).