Ilusión

miércoles, 12 de agosto de 2015

Estadística

A través del tiempo he narrado la historia inevitable a todos mis amigos, a varios de mis conocidos y también a extraños, y no tan extrañas, que me escucharon con ternura, hastío o benevolencia.
Y la hora de las estadísticas, y dejando de lado su mayoría, los hombres han sido mas comprensivos con ella, mientras pocas mujeres justificaron su accionar.
Será que ellas intuyen cosas que nosotros no? O que fuí sesgado en lo que les relaté?

(En cuanto a mi, y sin importar el género, todos me condenaron por igual).

miércoles, 15 de julio de 2015

Las enseñanzas de...

...Marcello Mastroianni


"Puede ocurrir un viernes por la noche o un miércoles al mediodía. A fondo , el estupendo ciclo de entrevistas que en los años setenta condujo el español Joaquín Soler Serrano, irrumpe felizmente en la pantalla chica cuando menos se lo espera. Estos días se emite el programa dedicado a Marcello Mastroianni en 1977. Impresiona descubrir hasta qué punto el modo de referir anécdotas e hilar conceptos de un solo hombre puede expresar la idiosincrasia de un pueblo y el espíritu de una época. Vitalidad desprejuiciada y melancolía, ironía y ternura, gratitud y sensatez destila el discurso del actor a medida que evoca hechos y personalidades que marcaron su propia vida tanto como la historia política y artística de su tiempo. A dos personas reconocía Mastroianni como decisivas en su carrera: Luchino Visconti, en el teatro, y Federico Fellini, en el cine. "Visconti significó la formación cultural. El refinamiento del gusto, de la capacidad de distinguir las cosas nobles de las vulgares, de vivir en un ambiente aristocrático en el sentido de la excelencia. Tal vez si no lo hubiera encontrado no habría tenido la carrera que tuve. Fellini me dio el éxito internacional, pero también algo más importante: fue el primer director, el primer amigo, que amó todos mis defectos; me enseñó a reconocerlos y a aceptarlos ante mí mismo y ante los demás. Visconti era el maestro, al que se ama pero también se teme; Fellini era el compañero de banco, el cómplice con el que uno hace las bromas."
Mastroianni tenía una teoría alla italiana sobre la caída del fascismo. "La gente se ríe cuando digo esto, y la verdad es que lo digo un poco en broma, pero sólo un poco. El principal problema del fascismo fue que mi generación se hizo adulta. Cuando se es niño, marchar sosteniendo un fusil puede ser un programa tan divertido como ir a jugar al fútbol en el terreno de la iglesia; pero cuando uno llega a los 15 o 16 años empieza a tener otras necesidades. Y los fines de semana, única oportunidad que tiene de ver a su chica, ya no le interesa ir a las concentraciones del partido. ¡Al demonio con el fusil, me quedo con la ragazza !"
También tenía ideas propias acerca de la paternidad. Interrogado sobre lo que significaba para él su hija Chiara, entonces de 6 años, respondió: "La juventud. Tener un hijo después de los 50 es algo extraordinario. Yo se lo recomiendo a todos mis amigos. Y si con su esposa ya no puede, búsquese una mujer más joven, después todo se acomoda. La esposa aprende a amar: un niño vence siempre, les gana a todos".
Sobre el final llegó una pregunta que con los años se ha ido convirtiendo en uno de los clisés del periodista desorientado: ¿qué es lo que le falta conquistar al hombre que lo tiene todo? Mastroianni pensó un momento y respondió con una sencillez conmovedora: "El respeto profundo de mí mismo. Eso no lo tengo. Porque cuando un hombre tiene la fortuna que tuve yo de ser exitoso haciendo lo que le gusta y estar rodeado de gente que lo quiere, tiene la obligación de no conformarse e ir más allá. De tener el coraje de esforzarse por ser mejor. Y yo ese coraje lo tuve como actor pero no como hombre. Ya ve, no es tanto lo que he conquistado".
 Suplemento "ADN" del diario "La Nación"

miércoles, 24 de junio de 2015

Durax

Se acuerdan de esos platos de color ocre cuya publicidad rezaba algo así como "Durax para toda la vida"? Pues bien: aún tengo uno de ellos y aunque admiro su nobleza me ha fatigado de tanto verlo.
Con el amor nunca me atreví a usar las palabras que deben haber inspirado esa publicidad: el famoso "Para siempre...". Ni siquiera en mis primeras y adolescentes pasiones, ni ante los ruegos insistentes de la mujer mas amada cedí al facilismo de pronunciarlas. Es que en mi fuero íntimo nunca creí en la certeza de esa eterna afirmación. (Aunque siempre rogué calladamente para que ese raro milagro fuera posible).
Volviendo al tema que importaba: si el famoso plato se hubiera roto hace algún tiempo no lo echaría de menos sintiendo que fue el mejor de todos?

Y seguramente el mas añorado y querido.


sábado, 16 de mayo de 2015

Efecto Golondrina

Imagino que han oído hablar del "Efecto Mariposa"; ese que tiene que ver con la teoría del caos.
En  cambio  éste  otro  fenómeno, del que seguro  no  han escuchado jamás,  se refiere al valor creciente que adquieren los gestos amorosos a través del tiempo y de la distancia.
Esos instantes, una sonrisa, una mirada, una caricia, se  quedan  con nosotros y vienen a nuestro  encuentro en los  momentos de  felicidad, pero también en los grises del invierno tornándolos definitivamente primaverales.

jueves, 5 de marzo de 2015

Fran Kenstein

Quiso rearmar, repitiendo historias, aquella mujer a partir de muchas.
Compartió sabores, texturas y borracheras con la de pelo ensortijado. La de piel joven y morena le regaló risas y melodías. Con la de mirada insinuante saboreó estrellas y amaneceres. La de cejas perfectas compartió los juegos que él inventaba. Y la de labios carnosos y pequeños le contagió su fe en mañanas felices. 
Pero a cada una (y a todas juntas) les faltó el hálito inexplicable y milagroso : ese que tornó a la ausente, única, insustituible y, sobre todo, inolvidable.

lunes, 5 de enero de 2015

Una

Le pediría que me deje sacarle una foto.

Luego tomaría mi cámara, dejaría atrás el atardecer para ir a un país y a una ciudad conocida; y a una calle y a una casa intuida y soñada.
Tocaría un timbre y subiría las escaleras como suben las burbujas en la copa de champagne.
Esperaría con el corazón alocado a que me abra su puerta (hermana de otra que guarda la entrada al Paraíso). E intentaría luego, con un sólo disparo, capturar el universo de su rara belleza.
Y acabada la celestial tarea desandaría mis pasos por la mas nostálgica de las noches.
Para colorear lo negra que es su ausencia le robaría esa foto.

Pero se que necesito infinitas.