Se acuerdan de esos platos de color ocre cuya publicidad rezaba algo así como "Durax para toda la vida"? Pues bien: aún tengo uno de ellos y aunque admiro su nobleza me ha fatigado de tanto verlo.
Con el amor nunca me atreví a usar las palabras que deben haber inspirado esa publicidad: el famoso "Para siempre...". Ni siquiera en mis primeras y adolescentes pasiones, ni ante los ruegos insistentes de la mujer mas amada cedí al facilismo de pronunciarlas. Es que en mi fuero íntimo nunca creí en la certeza de esa eterna afirmación. (Aunque siempre rogué calladamente para que ese raro milagro fuera posible).
Volviendo al tema que importaba: si el famoso plato se hubiera roto hace algún tiempo no lo echaría de menos sintiendo que fue el mejor de todos?
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