Una valija vacía de sueños. La estación del subte que el tiempo renombró. Una calle; y en la calle un árbol de hojas amarillas. La taza, ahora inmóvil, nostálgica de aromas perdidos. Una canción que me devolvió a la vida y me condujo a la tristeza. Un colectivo y una moneda de cinco que siempre me sobra y guardo. El sencillo pueblo que conozco; la imponente ciudad que no. (comparten el mismo nombre).
Un repetido espejismo que me hace acelerar el paso.
Una valija...
Un repetido espejismo que me hace acelerar el paso.
Y el cielo, eterno imán para mis ojos, invitación y a la vez presagio.
Una valija...
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