No puedo ser indiferente a nada, pensaba, mientras salía curioso a ver que avión sobrevolaba mi casa.
Y así me sucede con todo.
Anoche, sin ir mas lejos, conocí a tres personajes de esos que no se encuentran todos los días.
Una colombiana que está intentando encontrar su vocación mientras trabaja en Buenos Aires y viaja a dedo por el país... y mas allá también. Porque fué, con ese económico medio de transporte, hasta Tarija, en Bolivia, país que me recomendó ampliamente. Lo mas hermoso que conoció? Muchas cosas, pero me destacó las historias, que se van hilvanando, perfectas, de tanta gente buena que sigue habiendo por el mundo.
El chileno? Cocinero de los buenos. Y a mi que me gusta mucho lo que regala el mar! Ahí va luchando con su pequeño restaurante, un poco alejado de la mejor zona, pero en el cual me sentí como a las orillas mismas del Pacífico.
El tercero es argentino. Un estudiante de sociología de Santa Fé. El viajero mas audáz e impertinente que he conocido. Dese Nueva York a Amaicha del Valle, pasando por San Pablo u Okinawa, son infinitas las anécdotas de este personaje que detesta la tecnología y al cual conocí justamente porque necesitaba hacer uso de ella...
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