No se que piensan ustedes, pero para mi la comida es una manera de compartir y de expresar afectos. De disfrutar del placer sencillo y cotidiano que nos brinda. Y también de transmitir las auténticas tradiciones de los pueblos.
Estos días recordaba una tierna particularidad de la cocina mexicana: la forma en que se presentan las tortillas (panqueques de maiz que ofician la veces de pan, y con las cuales se acompañan las comidas en la mesa). Se sirven tibias, en canastillas de mimbre y, para que no se enfríen, se las arropa amorosamente con lienzos o servilletas blancas a la espera de ser disfrutadas.
Sucede lo mismo con algunos sentimientos que se quedan guardaditos, protegidos con la tibieza inmaculada del alma, no?

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