Ilusión

domingo, 2 de octubre de 2011

Sonrisa

Mi auto no era un gran auto y mi cara tampoco pero ella me miró sonriendo al pasar desde esa vereda donde está la tintorería y entonces en la esquina me animé y bajé y la encaré con el ánimo que me daba su sonrisa que era una invitación para que me animara a encararla y al rato ya instalados frente al Parque Lezama hablamos mucho de nada y lo único que supe fue que tenía novio y que tenía unas tetas increíbles y que besaba como si el susodicho la tuviera en huelga de besos desde el mismísimo día de su nacimiento pero ella no quería que yo siguiera avanzando a pesar de que mis manos me pedían suplicaban y ordenaban que ensayara todo lo que había escuchado mas todo lo que había aprendido mas todo lo que ese día pudiera inventar para seguir avanzando pero no había caso y mientras se hacía tarde para llegar a la oficina imaginaba a mi jefe preguntando porque no estaba para la reunión del mediodía así que no quedó otra que acercarla al 39 porque ella iba para Palermo y aunque mi cara de Navidad sin juguetes contrastaba con su sonrisa que seguía ahí como si nada de pronto pasamos frente a un telo de mala muerte y sin pensarlo ni pedir permiso ni dar explicaciones pegué un volantazo encontrándome a los cinco en una habitación llena de encantadoras luces rojas que nos envolvían junto a la primaveral fragancia de un desodorante barato y mientras ella se desnudaba me seguía sonriendo y yo mucho mas porque estaba recontrarequetebuena y así al cabo de dos horas la dejé feliz en Plaza Serrano regresando a mil para el Centro con su número de celular en mi bolsillo e imaginando un placentero futuro ausente de compromisos subí corriendo a la reunión y mientras iba marcando ese número mágico adivinaba su sonrisa hasta que me respondió la voz cansada de un hombre mayor.

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