Ilusión

sábado, 30 de julio de 2011

Inesperado

¿Y este sol desconocido muriéndose en el horizonte?
La brisa acerca el último grito de las gaviotas.
Apagándose, exhausto de tanto viento, un velero regresa a su guarida. 
Mientras, las olas se despiden con besos furiosos de unas tristes rocas.
La arena y el cielo se inundan de rojos.
El fin está cerca. Un instante más…
¡Ya!
(Me estremezco al sentir que Alguien dicta el fin de otro día).

Nunca imaginé este regalo, generoso, del Pacífico.



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