Ilusión

miércoles, 15 de mayo de 2013

Ventana inquieta

Ya saben: voy por la vida con ojos curiosos, asombrados y agradecidos. Y desde un privilegiado mirador contemplo cielos, parejas que se besan, bares somnolientos, flores y oxidadas verjas. Hoy me acompañan dos turistas indiferentes al ladrido de unos perros muy porteños, mientras, incansables, transcurren las plazas, los mercados, las mujeres bellas y las feas (que son igualmente bellas); las puertas gastadas; las nuevas; las amarras y las vías muertas. 
Viajo a través del Domingo y de sus fieles; de choripanes humeantes; de puentes y calles que sólo yo conozco, todavía desiertas. Una alameda me agasaja con su tierna lluvia de hojas secas. Y al final me inunda un aroma de atardecer mientras despido al Río que se apaga lentamente.

Esta sed de horizontes no se me extingue, por mas que vengan a mi encuentro lugares que le regalé (y que también la extrañan).

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